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Maicitos, las piezas de Xian of the death para Milpa Gráfica

Maicitos, así en diminutivo es la palabra que queremos mostrar, que nos han dicho que importa. Esta es la primer palabra de esta Milpa Gráfica. Al hacer trabajo de campo durante más una década, de norte a sur, he escuchado que las personas del campo respetan y aman sus maíces, tanto que los ven como niñes, como seres que se deben cuidar y crecer. Son parte de su familia. El uso del diminutivo en México es la tortilla de cada día y esto tiene que ver con que el náhuatl, y otras lenguas originarias, los usan y tienen diferentes matices de significación. Está muy presente en el habla cotidiana.

«La milpa es como un niño. Tienes que vigilarlo para que crezca», dice María Celerina Tzoni Solís, productora de San Juan Bautista Ixtenco, Tlaxcala. No vive de vender sus maíces coral, blanco, o azul, lo hace para preservarlos y consumirlos: la soberanía alimentaria importa. «Nos gusta esto. No lo haríamos si no fuera así. El terreno es un patrimonio, yo así lo veo. Así viví y sigo viviendo, con el maíz», explica.

Socorro Santiago de Santa Martha Latuvi dice que los maíces pueden «chiquearse» si no se les apapacha, como lo haría una niña o un niño pequeños. Hilario y Josefa Hernández son hermanos y campesinos en el Ejido Unión Zapata. Se les ve cuidando lo que les entraña. Les ayuda su compañera, Adelina Tolentino. En un huacal ambos muestran cuatro colores de maíces: amarillo, blanco, negrito y rojo, al que nombran belatobe. «Para mi son muy importantes porque somos hombres y mujeres del maíz. Tenemos que sembrarlo y cuidarlo hasta que levantemos la cosecha», dice él, asienten ellas. 

«Antes de sembrar, se baña a los maicitos con agua de hule (trementina) para que estén tranquilos y no platiquen entre ellos, para que no hagan ruido, para que no los escuchen los animales y los saquen para comer. Así, también se ponen fuertecitos y no les salen gusanos». Eso le dijo Leonardo Martínez al investigador Enrique Martínez, quien escribió el artículo «Comida Ritual y Cultura del Maíz en la Sierra Mazateca de Oaxaca», publicado en la revista Mirada Antropológica Nº17, «Estudios Etnográficos sobre Comida, Trabajo y Comunidad. Procesos Culturales en Mesoamérica Hoy». Y así hay más ejemplos.

64 razas cultivadas en México, tantas maneras de llamarles

Si existe una palabra para definir al maíz, a la milpa en general, esta sería diversidad. En América Latina se han descrito cerca de 220 razas de maíz; 59 de ellas son nativas de México y 64 se cultivan en territorio nacional, según datos de la CONABIO. Algunos estados con varios tipos son Oaxaca con 35 y Tlaxcala con 12, entre otras entidades.

Las razas se nombran de diferentes formas:

  1. Por sus características fenotípicas (ejemplos: Cónico o Bolita, por la forma de la mazorca).
  2. Por su tipo de grano (ejemplo: Reventador, por la capacidad del grano para explotar y producir palomitas).
  3. Por el lugar o región donde inicialmente fueron colectadas o donde son relevantes (ejemplos: Tuxpeño de Tuxpam, Veracruz; Chalqueño, típico del Valle de Chalco).
  4. Por el nombre con que son conocidas por los grupos campesinos o de pueblos originarios que las cultivan (ejemplos: Nan tel de Yucatán, Zapalote chico en el Istmo de Oaxaca o Apachito en la Sierra Tarahumara).

Además, en las 68 lenguas indígenas hay distintas palabras para nombrar al maíz (a la mazorca, al elote y hasta por sus colores o funciones).

Estas son algunas que significan «maíz», según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas:

  • Os /Huave (Oaxaca)
  • Getta /Zapoteco (Oaxaca)
  • Golgoxac/ Chontal (Oaxaca)
  • Mojk /Zoque (Rayón Chiapas)
  • Cuxi’/ Totonaco (Jicotepec de Juárez, Puebla)
  • ‘inï /Triqui (Chicahuastla, Oaxaca)
  • Ixim/ Tseltal (Bachajon, Chiapas)
  • Xob/ Zapoteco (Mitla, Oaxaca)
  • Xoa’/ Zapoteco (Zoogocho, Oaxaca)
  • Batchi/ Mayo /(Sonora)
  • Nnan/ Amuzgo (San Pedro Amuzgos, Oaxaca)
  • Ixim/ Tsotsil (Chiapas)
  • Úzih/ Chichimeco Jonaz (Misión de Chichimecas, Guanajuato)
  • Tlayóhjli’/ Nahuatl (Xalitla, Guerrero)
  • Kuxe’/ Totonaco (Olintla, Puebla)
  • Dethä/ Otomí (Ixmiquilpan, Hidalgo)
  • Tsiri/ P’urhepech (Michoacán)

De ahí, que no hablemos de un maíz, sino de muchos maicitos y de sus usos, formas de cultivo y hasta presencia en rituales en diferentes regiones de México. Gracias a quienes los cuidan, cultivan, cosechan e intercambian, a quienes les siguen nombrando y cuidando como si fueran pequeños.

Dos formas de ver a los maicitos

Christian Castañeda, mejor conocida como Xian of the death, hizo dos piezas con la palabra «maicitos» para celebrar su existencia:

  • La primera es una pintura digital con un estilo más juguetón. El cometa está feliz de tener granos de maicitos en su cuerpo, mientras estos cobran vida al refrescarse con el agua.

  • La segunda imagen es una forma de agradecimiento que le hacen los dos personajes al maíz; de sus raíces hay una conexión al corazón y lo elevan con respeto y admiración.

Sobre la creadora

Christian Castañeda es una artista visual y tatuadora nacida en la CDMX, lugar donde actualmente reside y trabaja.

Egresada de la carrera de Artes Visuales de la Esmeralda, su obra hace cuestionamientos y reflexiones acerca de la naturaleza, la femineidad, la fragilidad, lo inasible, las realidades alternas, la relación con el cosmos y la metafísica.

Utiliza diferentes medios, incluyendo los textiles y la cerámica, pero siempre girando en torno a la gráfica. Ha participado en más de 30 exposiciones colectivas en México y el extranjero, y ha tenido cuatro exposiciones individuales.

El trabajo de Christian también se ha mostrado en diferentes medios impresos y digitales y ha expuesto en diferentes ferias de arte y festivales. Es amante de los gatos y de la comida casera. 

Síguela en Instagram: @xianofthedeath

* Si quieres compartir las imágenes, da crédito a la autora y al proyecto #MilpaGráfica. Gracias.

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