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Regalos artesanales y con identidad para la niñez

Regalos artesanales y con identidad para la niñez

Escribí sobre regalos artesanales y con identidad para el suplemento de Día de Reyes en el periódico El Universal este año y lo retomo en este blog: es importante que las niñas y los niños puedan acercarse al trabajo artesanal mexicano y sus valores asociados como trabajo en equipo, identidad y diversidad.

Aunque la tecnología es parte de lo cotidiano, no todas las respuestas de juego están ahí, así que es importante buscar alternativas que a su vez apoyen a la economía social.

Jazmín Juárez Flores es pedagoga y fundadora del taller de cartonería y juguetes tradicionales. Tuna roja. Ella invita, desde su experiencia y profesión, a que los papás, las mamás y les tutores se acerquen sin miedo a las piezas elaboradas por familias especializadas en diferentes técnicas.

Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Lupitas
Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Lupitas

Ella dice que si bien entre los miedos más comunes está que las infancias se lastimen o intoxiquen con ellas, los materiales con las que están hechas son seguros, incluso mucho más que los de otros objetos:

«Son más amigables, menos agresivos, que la pila de un teléfono celular, por ejemplo. Los papás le dan estos últimos a un niño sin importar su edad para entretenerlo y la verdad es que un juguete de cartón, madera, guaje y otros orgánicos, que no son juguetes de fábrica ni de marca o que están especializados en niños de acuerdo a su edad, no prenderán ni se moverán solitos porque lo que implican, lo que requieren, es la interacción entre papás e hijos».

Este punto es esencial pues son juguetes en los cuales los responsables de la niñez se involucran en los actos lúdicos que a su vez, son imitación y aprendizaje, explica esta creadora: «si no ven como el adulto utiliza el objeto, no van a saber cómo usarlo. Es como cuando los pequeños ven a alguien barriendo, por instinto toman la escoba aunque no sepan para qué».

Con una muñeca o una máscara de cartón, una sonaja o un títere se necesita que haya enseñanza, precisa Jazmín ya que no es picarle a una pantalla sino re aprender a jugar, a buscar roles, cambiar narrativas y estimular la imaginación. Ejemplifica que con los títeres les infantes aprenden más sobre el manejo y la motricidad fina de las manos, una habilidad que va madurando con la edad.

Regalos artesanales y con identidad para la niñez
Regalos artesanales y con identidad para la niñez

Tuna roja

En  su taller trabajan con cartón, telas, barro y madera para confeccionar muñecas, máscaras, sonajas, títeres de mano, títeres bocones y hasta piezas que no son propiamente juguetes como calaveras, Judas y toritos, propios de ciertas festividades.

Ella trata de mantenerse apegada a lo tradicional porque desea que estos oficios se conserven y aunque no viene de una familia de varias generaciones haciendo esto, comenzó hace 12 años cuando se dio cuenta que podía usarlo como recurso didáctico y plástico para abordar diferentes temáticas.

Por sus actividades laborales, se acercó a lo histórico del arte popular y ha dado talleres en diferentes ámbitos culturales y de ciencias: algunos compañeros que conocía en el camino usaban la cartonería y aprendió observando. Le maravilló que conformé fue interesándose más y más en este universo se iba ampliando y encontró que había sobre todo, un vínculo nostálgico:

«Algo que me da satisfacción es que cuando estoy en un punto de venta, va pasando la gente y recuerda un montón de cosas. Esto se repite una y otra vez, con las muñecas Lupitas. Las señoras dicen ¡Ay, mi mamá me las regalaba! Había tres momentos en las que estas eran un presente común: jueves de Corpus, Semana Santa y Día de Reyes. Me da ternura cuando me platican que hasta las metían a bañar y se daban cuenta entonces que eran de cartón».

Un mensaje asociado es la paciencia de lo hecho a mano, de los regalos artesanales: los tiempos de elaboración no se van a adaptar a la prisa ya que requieren dedicarle días a cada objeto e influyen otros factores como el clima y cuántas personas estarán dedicadas en cada parte. Jazmín platica que para lograr una máscara requieren al menos unos cuatro o cinco días.

Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller Tuna Roja
Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller Tuna Roja

Taller de Zeny Fuentes y Reyna

Otra sugerencia para encontrar regalos artesanales es que conozcas el trabajo del Taller de Zeny Fuentes y Reyna, en San Martín Tilcajete, Oaxaca. Reyna Piña cuenta que su esposo es parte de la tercera generación dedicada al tallado, grabado y decorado de piezas de madera. Sus cinco hijos, Fátima, Laura, Lupita, Casey y Zenen ya son la cuarta.

Todo comenzó cuando Zenen Fuentes, el patriarca, quien era agricultor y se dedicaba a la crianza de animales, comenzó a usar el árbol de copal para elaborar piezas: primero hacían juguetes para niños, máscaras de carnaval y figuras religiosas.

En un inicio, no eran para la comercialización, no eran tan valoradas y tampoco eran llamadas alebrijes sino tallas en madera, pero en la década de los ochenta se les mencionó en una publicación del Instituto Smithsonian y desde entonces más personas llegaron a visitarles, quisieron conocer su labor. Después, estas figuras oníricas de papel maché llegaron y ellos y otras familias en el pueblo decidieron hacerlas en madera.

Los hombres son quienes tallan, lijan, preparan y resanan, y las mujeres se encargan de la pintura y el diseño. Usan pinturas acrílicas no tóxicas. Reyna explica que cada generación y persona tiene su sello:

«En mis creencias zapotecas lo más importante es la naturaleza, el sol, el agua, la tierra y el aire… quise devolverle el elemento natural a cada pieza, por ejemplo mostrar el poder del sol con colores como rojo y amarillo; el agua, azul; la tierra, café… quizá suena simple, pero me gusta buscarles interpretación, que estas te cuenten algo y te veas identificado en ellas».

Sus hijas mayores estudiaron diseño y diseño de modas respectivamente por lo que hay nuevas implementaciones en el catálogo de creaciones como ajedreces, memorias USB, joyería en madera y unos kits para que les niñes pinten sus propios alebrijes: hay de diferentes tamaños y animales como conejos, gatos, coyotes y más.

Reyna afirma que sus tallas son el mejor juguete que se les pueden dar a las infancias de ocho años en adelante porque cualquier cosa tan imaginativa es buena para ellos:

«Les ayuda a esparcir su mente, a jugar, a transmitir lo que imaginan a través de animales de diferentes tamaños y no representan ningún peligro. Mi suegro, mi esposo jugaron con ellas y también mi hijo. Las terminábamos, las poníamos en exhibición y él las agarraba, pensaba que las hacíamos todas para que él jugara. Ver la alegría de que se juegue con lo que hacemos es muy bonito. Cuando vienen al taller, los niños se expresan con imaginación y creatividad».

Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller de Zeny Fuentes y Reyna
Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller de Zeny Fuentes y Reyna

Sotero Lemus

Sotero Lemus Gervacio es otro artesano de cartonería reconocido por la fabricación de juguetes y figuras tradicionales en la Ciudad de México. Él sigue adelante para que este oficio antiguo no desaparezca y tienen 45 años dedicado a él. Es cuarta generación y su familia es originaria de Celaya, Guanajuato, localidad considerada como una de las cunas de esta labor.

Bernardino Lemus e Ildefonsa Flores, sus abuelos, Leobardo Lemus y Leonor Gervacio, sus padres, son quienes le enseñaron los secretos, la entrega y la esencia cartonera, y aunque ya fallecieron, están muy vivos en sus conocimientos y memoria:

«Había grupos o familias completas que se dedicaban a la cartonería en Celaya, pero con el paso del tiempo y la evolución la industria del juguete a mediados de siglo pasado, fue decayendo y hasta casi desaparece. En la actualidad, solo somos tres los que lo hacemos en la familia».

Siguen elaborando Lupitas, Mamertos y máscaras de carnaval, además de sonajas y personajes populares como Cantinflas o Tin Tan. Usan papel periódico o kraft, una preparación con engrudo o harina y mucha paciencia, ya que dependen del clima y tardan hasta cinco días en hacer un solo objeto: «queremos que la gente valore el trabajo, que aunque es de cartón y es un material simple, no es solo eso sino implica dedicación, es valioso».

Sotero platica que él jugaba de niño con estas piezas. Asegura que son interactivas en más de un sentido porque ríes, imaginas, creas, corres y brincas con ellas. Sus favoritos eran los caballitos de vara que solo es la cabeza del animal de cartón, sus patitas delanteras de madera o carrizo y que montas: «un niño puede crear mil sueños y situaciones a partir de estos juguetes».

Este artesano opina que las máscaras son parte de nuestra identidad como mexicanos, con diseños coloridos: «eran muy requeridas en los carnavales de febrero , se solía usarlas en los desfiles de la comunidad y en las escuelas. Uno iba de diferentes animalitos: perico, conejo, león, oso, pato… infinidad de animales. La cartonería también lleva de forma implícita el respeto y la admiración a la naturaleza».

«Creo que a pesar de todos los inconvenientes de tantos años seguimos preservando la tradición y hay quienes siguen dando espacio a nuestro arte y no solo para el juego sino porque buscan mayor calidad, más detalle, como ornamento de casas y espacios, esto es parte de la transformación cartonería en la actualidad», reflexiona.

Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller de Sotero Lemus
Regalos artesanales y con identidad para la niñez: Taller de Sotero Lemus

¿Donde comprar estos regalos artesanales?

Puedes adquirir las creaciones de esta triada de artistas del juguete mexicano contactándoles directo: si bien cuentan con existencia de algunos, lo mejor es hacerles pedidos con anticipación y hacen envíos.

Los costos de estos regalos artesanales son accesibles: todo depende del juguete que elijas, pueden ir desde los 50 hasta los 450 pesos. La garantía es que todo lo que pidas será único, hecho con alma y cariño. El arte popular seguirá vivo si le damos un espacio en nuestros hogares.

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El artículo se publicó en la versión impresa de El Universal el 4 de enero de 2022. Todas las fotos fueron cortesía de les artesanes. Agradezco a Aida Mulato de Jóvenes Artesanos su apoyo para esta historia.

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