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Quesadilla sin queso, fanzine de Resistencias Alimentarias

Quesadilla sin queso, el fanzine de Resistencias Alimentarias

Quesadilla sin queso es una serie de fanzines parte del proyecto Resistencias Alimentarias: este primer número fue ilustrado y diseñado por Iurhi Peña e impreso en S.A.R.A. y escrito e ideado por mí, Mariana Castillo Hernández.

La idea para este 2026 es imprimir otros volúmenes con textos invitados: ya avisaré de la convocatoria en marzo. Dejo por aquí la intro de este material y los lugares en donde puedes comprarlo, así como más sobre de qué va nuestro RA.

Gracias por tu apoyo e interés en proyectos independientes como este. Lo presentamos en diciembre de 2025 y queremos seguir haciendo encuentros.

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Me gusta que pase el tiempo, que algunos proyectos se hayan materializado y sigan su curso, que otros no hayan sido y que otros cambien porque yo he cambiado también. 

Este ejercicio nace del deseo, el gusto y la urgencia de hacerlo desde un formato diferente, que se sienta cercano, que tenga una libertad propia desde el papel, la forma, el fondo y el público. 

No he dejado de pensar que «escribir de comida» es a veces incomprendido, etiquetado solo desde un género del que ya hablaré en algún texto y me refiero a la crítica gastronómica, el entorno de los restaurantes y los chefs, o los términos impuestos por el mercado y la moda de redes sociales del momento. 

También sé que es una actividad en la que lo snob y el deseo ávido de la distinción cultural está en su psique y razón de ser más profunda. ¿Gourmet, sibarita, foodie, periodista gastronómica…?

No me siento en ninguna de esas pieles, quiero seguir experimentando la mía y la que he aprendido en otros entornos con múltiples personas, una piel en la que he compartido en mis textos desde hace casi veinte años. Encontrémonos, sigamos dándole la vuelta a la tortilla. 

Esta serie pretende tener varios volúmenes y es un compendio de reflexiones personales y de otras personas invitadas. Los míos son parte de mi desaprendizaje, y así como la discusión bizantina de si se puede decir quesadilla sin queso, busco que por acá conversemos de diversidades y ópticas del fenómeno alimentario. 

Considero valioso que este pueda verse más allá del bien de prestigio o del mediático, del que espera agradar para ver quién recibe más likes, del que se vuelve la copia de la copia de la copia o es fruto del robo de ideas constante, de la descripción sobre adjetivada, del exceso y la opulencia hecha fotografía o del minimalismo que se dice que evoca elegancia, innovación, pulcritud… 

El enfoque decolonial es importante en lo alimentario

Me parece importante pensar en otros discursos culinarios distintos a los que tienen en su entraña un nacionalismo viejuno que solo sirve a unas cuantas personas o hasta el que pretende decidir quien tiene «buen paladar» y quien no en modo racista o clasista, o quién tiene en su haber más visitas a restaurantes como coleccionistas compulsivos o citas a las mismas fuentes ad nauseum, así en masculino…

Y sí, lo decolonial es un eje presente en mis reflexiones pues, después de escribir en casi todos los medios de comunicación impresos mexicanos, de colaborar en muchos libros, de facilitar clases y talleres y de estar en este ajo tanto tiempo, repetiré una y otra vez que es vital que se repiensen narrativas pues muchas de ellas sí abonan a la desigualdad y sostienen lo hegemónico de ciertos poderes económicos y sociales.

Me parece chingón que cada quien pensemos y reflexionemos sobre su propio universo alimentario, sobre nuestra posicionalidad personal en él y el de la otredad. Démosle la vuelta, tatememos, nixtamalicemos, tamulemos, rellenemos, echémosle salsa y hagamos lo que queramos porque si en algo debemos buscar la libertad y la resistencia es en el acto de comer, que también está unido al de gozar, ser y estar en el mundo.

Una propuesta, algunas reflexiones

Dejaré el Dodecálogo al infinito de Resistencias Alimentarias en este impreso para que no solo habite en el mundo digital. Estos sentipensares son mapas más no dogmas y me gustaría saber si algo te resonó:

  1. Nos importa cómo cada quien entiende el sabor. Buscamos menos imposición del gusto, más libertad, menos policías culinarios. Queremos alejarnos de la moralidad asociada a los alimentos, queremos un discurso laico, abierto y sin culpas. Buscamos salir de la lógica colonial de los saberes, los sentires y la existencia.
  2. Conversamos sobre problemáticas actuales relacionadas con la alimentación, incluyendo las relaciones de poder y la economía.
  3. No creemos en el servicio desde una visión hegemónica de servilismo y sumisión que es la norma en ciertos discursos gastronómicos: creemos en la amabilidad y otras maneras de construirlo (y es, que, pensemos: ¡ni que estuviéramos en el siglo XVI!).
  4. Buscamos promover otras formas de comensalidad y un compartir más horizontal, en la medida de lo posible y aunque sea muy complejo.
  5. Hablamos de migraciones y feminismos sí, pero también de las desigualdades en ambos; reflexionamos porque hay unas personas migrantes deseadas y otras estigmatizadas, observamos que hay feminismos pop y otros invisibilizados, queremos hablar de eso desde un lugar de empatía, diálogo y comprensión y cómo esto tiene que ver con la alimentación.
  6. Nos gusta la comida que parece ser a simple vista, sencilla o que ha sido relegada por ser popular, no gourmetizada ni blanqueada para agradar a las tendencias de consumo. Creemos que la creatividad no es exactamente la norma establecida por una hegemonía comercial.
  7. Las personas nos importan antes que todo: no hay ningún prestigio o sabor antes que eso.
  8. Los sistemas alimentarios alternativos nos dan la oportunidad de ser, estar, crear y comer desde otras miradas. No defendemos trasnacionales ni concentradores de riqueza.
  9. Nos interesan las causas sociales o ambientales, también los cobros justos de todas las partes involucradas y los intercambios éticos e informados. Basta de apropiación cultural.
  10. Aunque el consumo sí logra cambios, no nos centramos en este discurso en el que también hay ingenuidad y privilegio de por medio; nos importa generar conciencia de que la cadena conlleva más que eso, que se necesita la acción y conciencia política para entender que vivimos en sistemas que no permiten que todas las personas ejerzan esa supuesta “libertad de consumo”.
  11. En ese orden de ideas, el consumo, desde la lógica del capital no es lo único que nos interesa: tenemos la inquietud de otras búsquedas e intercambios de redes solidarias que sean resistencia y den opciones que tejamos en conjunto.
  12. La contradicción es posible en un mundo contradictorio y caótico: saberlo nos ayuda a respirar y entablar un camino más amable, pero crítico y consciente.

Resistencias Alimentarias como una alternativa para seguir conversando de otras perspectivas de alimentación

Desde febrero de 2025, Resistencias Alimentarias es un programa de radio que pensé para seguir hablando de alimentación en un espectro más amplio, más allá de la recomendacionitis y los enfoques de clase y prestigio que rodean el discurso de los sabores.

En este espacio en vivo que se transmite por Radio Nopal, y que luego se sube grabado a todas las plataformas de streaming, se conversa sobre comensalidades, territorio e identidades.

Lo transmitimos porque tiene la premisa de que escucharnos es una forma de entendernos mejor, es en vivo porque busca ser espontáneo. Quiero que el RA sea un granito de arena para que no se olvide que comer es un acto político, no solo personal sino colectivo, además de gozoso, desde infinitas perspectivas. 

El poder de la conversación, la escucha y la duda como principios máximos del conocimiento y la curiosidad deben seguirse cultivando: que haya y creemos más lugares para hacerlo es muy valioso.

Después de tantos años de colaborar para medios de comunicación y publicaciones diversas, los espacios libres me parecen urgentes para seguir diciendo lo que queremos decir sin censura. También y sobre todo, para compartir con otras personas e iniciativas valiosas y no siempre visibilizadas por más de un motivo. 

Muchas veces me pregunté si mi presencia era usada para el lavado social, púrpura o verde, o para cumplir una cuota de diversidad: corroboro que tal vez sí porque los entornos conservadores te usan para sus fines. 

O sea puedes ser medio crítica y un elemento disruptivo, pero no tanto; algo feminista porque girl power, pero sin cuestionar vacas sagradas; un poquito consciente, pero no directa, nunca cambiando estructuras y jerarquías…

Ni ayer ni hoy ni nunca dejaré de escribir y decir lo que pienso de manera libre y fundamentada: el periodismo tiene una función social y no de relaciones públicas y marketing, aunque hoy los mensajes parecen difuminarse ante la popularidad y los conflictos de interés.

Ahora, Resistencias Alimentarias es más que el programa de conversación porque tiene raíces que se seguirán extendiendo. Gracias por ser parte escuchándonos y leyendo Quesadilla sin queso.

¿Dónde comprar el fanzine Quesadilla sin queso?

Solo publicamos 70 ejemplares por el momento y puedes encontrarlos en estos lugares en CDMX (checa sus horarios):

También puedes pedirlo directo por DM en @marviajaycome y @resistenciasalimentarias

¿Dónde escuchar Resistencias Alimentarias?

Puedes escucharlo en vivo los martes de cada quince días en vivo desde Radio Nopal (en redes se anuncian los programas) y también escucha los programas grabados en diferentes plataformas de streaming.

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